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EL SABER AUMENTA LAS PENAS

Buenos Aires Sos (BAS).- Marzo 2008.- (Por Guillermo Denis).- Rodolfo sabía que la búsqueda enfermiza de la existencia de dios no le ayudaría a pagar la deuda.
La apretada fue al centro de su adicción:"tenés 48 horas para darnos lo que debés de lo contrario te vas a nadar al río, sin flotadores".

55 años, estudiante frustrado de antropología y teología, dos hijas y una mujer que se esfumó al calor -sofocante- de un diciembre porteño con fecha emblemática: 21 de diciembre de 2001.

Hay quienes dicen haberla visto en Montevideo, en el viejo mercado de pulgas. Vendía libros antiguos.
 
Rodolfo cargó siempre con el peso de la muletilla familiar, que con el correr de los años se convirtió en la versión oficial de su ser: "es un perdedor, todo lo hace mal", repetían a coro tías gordas y vecinas de usar seguido la mirilla de sus puertas.
 
Desde la partida (por nombrar de alguna manera el abandono) de Clara, su mujer de siempre, a Rodolfo le había brotado dos vicios de vida: la búsqueda de la salvación y los bingos.
 
De lo primero, se  apropió de una frase de Eclisiastés, escrita 2.300 atrás  "Cuanta más sabiduría, mayor inquietud, quien aumenta el saber, aumenta las penas".
 
Del bingo incorporó el sentido del no espacio, de miles de extraños  hiptonizados por el azar.

 También sumó una deuda de 22.000 pesos, acumulada en menos de un año, y sin posibilidades reales de pago, salvo que  el dios que tanto buscaba le brindara la salvación de un número, o varios.
 
Las hijas de ambos se bifurcaron: una a Paraguay, con sus 21 años y su profesión de "mula"; la otra médica, con consultorio propio y eliminación de todo rastro de sus origenes genéticos.
 
Eran las 23 horas del 23 de enero, del 2008, cuando prefectura encontró en Dique 1 de Puerto Madero, el cuerpo de un hombre de 50 a 55 años, flotando, sin destino de ser un viviente y un puño cerrado que aferraba un pequeño papel que decía: "Hemos de poder aprender a sufrir lo que no podemos evitar", Montaigne.
 
La lluvia aceleró el trabajo de los peritos, antes de depositar al hombre en la Morgue.


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