Cementerio de la Recoleta
MUERTOS QUE DAN QUE HABLAR

Buenos Aires SWos (BAS).- Agosto 2007.- (Por Gabriela Sharpe).- Está considerado como uno de los tres más importantes cementerios del mundo. El de Génova se encuentra en primer lugar por el valor de sus esculturas, mientras que el de Recoleta comparte el segundo puesto con el Pere Lachaise de París, donde descansan los restos del escritor Oscar Wilde y del cantante Jim Morrison.
Si uno gozara de un fino humor negro, afirmaría que en este coqueto barrio,
el límite entre la vida y la muerte esta trazado por la calle Vicente
López. De un lado, bares, restaurantes, artesanos, chicos y
adolescentes "copando" Plaza Francia. Bullicio, griterio,
energía, vida. Del otro, un silencio casi solemne, o solemnes son
los que estan. Próceres y no tanto "guardados" en una ciudad
etérea.
Ciudad con sus avenidas, y calles, algunas separadas por tan sólo 70
cm. Ciudad con una superficie de cinco hectáreas y media, recorrida y
custodiada por 65 cuidadores, reúne en su haber unas 4700 bóvedas.
Entre sus bóvedas hay 82 Monumentos Históricos, más de mil ángeles y
obras realizadas por algunos de los mejores escultores del mundo como
Jules Felix Coutan, José Fioravanti o Lola Mora, sólo por citar algunos.
Durante la colonia no existieron cementerios, salvo en ciertos
momentos debido a epidemias que causaban gran mortandad en la
población, se habilitaban terrenos que sirvieran de cementerios, pero
vuelto a la normalidad , cesaban en su función. Los muertos recibían sepultura en los templos.
En 1820,
durante el gobierno de Martín Rodríguez y su ministro, Bernardino Rivadavia,
fueron expropiados los terrenos ocupados por el huerto de la Congregación
Franciscana, siendo destinados a la construcción del Cementerio del Norte (el
primer cementerio público en la ciudad de Buenos Aires).
Su inauguración fue en el año de 1822 y en un comienzo fue habilitado sólo para
católicos.
Los primeros en recibir sepultura fueron una joven uruguaya llamada Dolores
Maciel y un joven, párvulo liberto llamado Juan Benito.
En 1863 el presidente Mitre firmó un decreto que permitía que fuesen enterrados
los practicantes de otras religiones.
Con el
tiempo, el cementerio
del Norte llegó a un estado de abandono y desidia que pocas eran las
almas que se acercaban, hasta que en 1880, el primer Intendente
de la ciudad de Buenos Aires, Torcuato de Alvear, encomendó al Arq.
Buschiazzo, su remodelación.
Lentamente fueron edificándose bóvedas y
monumentos de lujo y artísticos. Según la tradición, la primera obra de arte que
tuvo fue la escultura de Tantardini que decora el sepulcro de Facundo Quiroga,
a pocos metros de la entrada.
Desde 1946, es considerado Museo Histórico
Nacional, por los personajes ilustres que aquí descansan, por la calidad
arquitectónica y por sus magníficas esculturas.
Al ingresar al peristilo
se observan en el piso tres fechas: 1822 (año de creación del cementerio),1881
(fecha de su primera remodelación ) y 2003 (tercera remodelación).
A la derecha se encuentra una capilla dedicada a la religión católica, en cuyo
altar se observa un Cristo realizado en mármol de Carrara blanco de una sola
pieza por el escultor italiano Giulio Monteverde (quien fue maestro de Lola
Mora).
Cabe destacar la cantidad de símbolos masónicos que ostentan muchas
bóvedas. La estrella de cinco puntas que representa los cinco
sentidos y es el símbolo del hombre; el triángulo equilátero que
simboliza la Fuerza, la Belleza y la Sabiduría; la escuadra, el compás
elementos utilizados en la construcción (masón significa albañil en
francés) figuran por doquier dentro del cementerio.
A esta ciudad la recorren muchas leyendas. Los rumores de amor y
odio están a la orden del día . Se cuenta que
Elisa Brown, hija del almirante Guillermo Brown, descansa junto a él en
este mausoleo.
Elisa estaba comprometida con el marino Francisco Drummond, quien
murió en batalla durante la guerra con el Brasil, por lo cual la
joven tomó la decisión de quitarse la vida arrojándose al
Río de la Plata, vestida con el traje de novia que no pudo estrenar
para la boda.
O el caso del cuidador del cementerio -David Alleno-que
compró su espacio, mandó a construir a Italia su estatua y después se
suicidó para poder "disfrutar" de su nueva propiedad; y que por las
noches continúa recorriendo el predio anunciado por el inconfundible
sonido del llavero, aseguran los del lugar.
Más allá
de amores y de odios, la que más interés concita es la tumba de Eva
Perón. Todos los visitantes, turistas o porteños quieren ver
dónde descansan sus restos. En esto coinciden los guias de
turismo que trabajan para la Ciudad de Buenos Aires : es la
tumba más visitada. Siempre hay flores frescas y llama la atención del
visitante lo sencillo y simple de la bóveda. Casi pasa
inadvertida. Paradojas de la historia.