Mitos y leyendas del cementerio de la Recoleta
RUFINA CAMBACERES

Buenos Aires Sos (BAS).- Agosto 2007.- Hija del escritor y político Eugenio Cambaceres, Rufina era una de las más preciadas damas de la alta sociedad porteña por su juventud y belleza. El 31 de mayo de 1902, mientras se preparaba para una salida alb teatro, perdió el conocimiento.
Su madre, alarmada, llamo a los doctores para que revisaran el estado de la
joven. La conclusión fue demoledora: Rufina Cambaceres había muerto. Sólo tenía
19 años.
Esa misma noche su ataúd fue depositado en la cripta familiar del Cementerio
de la Recoleta, junto a los restos de su padre.
Unos días después se descubrió
que el féretro estaba derribado. Temiendo que alguien hubiera robado las joyas
que lo cubrían, el cuerpo fue retirado de la tumba. Con horror, los presentes
pudieron ver los arañazos que la propia Rufina, presa del pánico, había marcado
sobre su cara y las paredes del ataúd al despertar en su propia tumba, para
luego morir asfixiada.
Había sido víctima de un ataque de catalepsia, enfermedad que
apaga todos los signos vitales. La medicina de la época no supo diferenciar ese
estado del de la muerte, condenando a la señorita Cambaceres a un entierro en
vida.
Después de la tragedia, fue erigido el magnífico monumento que señala la
tumba de la joven, obra del alemán Richard.
Representa a Rufina frente a la puerta de su cripta, tomando el picaporte como
si pudiera salir. Como hubiera querida esa fatídica noche. Aigner
La leyenda cuenta que mientras se cambiaba para ir a un
concierto, una amiga le dijo: "Debo confesarte algo. Es que ya no puedo
esconderlo más: tu novio es también el amante de tu madre". Quién fue el
caballero que rompió su corazón?. El único presidente soltero que tuvo la
Argentina: Hipólito Yrigoyen , quien después de un tiempo tuvo un hijo con la
viuda de Cambaceres..
Siguiendo con esta temática, nada mejor que el
terror de Alfredo Gath, uno de los dueños de la famosa tienda Gath &
Chaves. Obsesionado por la catalepsia, se preparó para lo peor con un féretro
cuyo mecanismo podía abrirse desde adentro y activaba una campana externa para
avisar de la buena nueva. Lo probó varias veces hasta que, el día en que
finalmente murió, no se produjo el esperado despertar.