Buenos Aires Sos (BAS).- Julio 2007.- (Por Héctor Sosa).- En el último mes los principales periódicos de los Estados Unidos dieron cuenta sobre la determinación de su gobierno de “aumentar las escuchas telefónicas, interceptar correos electrónicos y colocar miles de sofisticadas cámaras filmadoras en cada ciudad, en cada lugar público de todos los estados norteamericanos, con el fin de preservar la seguridad de sus habitantes”.
Computadoras,
teléfonos, filmadoras en baños, subtes, teatros, calles, estadios,
automóviles, hoteles, colectivos, trabajos, bares, shopings, aviones,
escuelas, universidades, bailes, teatros, cines, terminales de micros y
trenes, plazas y todo aquel espacio -público o privado- por donde un
ser humano transite o “haga su vida normal” tendrá miradas y oídos
atentos a sus movimientos, cuyo supervisor principal es el Pentágono.
Este último fin de semana, el
presidente de los EE.UU George Bush, anunció que las medidas de vigilancia “contra el terrorismo se verán aumentadas”.
¿Aumentadas?,
¿Qué rincón ha quedado fuera de la mirada-kryptonita del Gran Hermano
Planetario?: La sociedad del control va camino a máxima expresión.
Más
de 200 millones de hombres y mujeres violados en su intimidad, en
tanto, salvo honrosas excepciones, las autodenominadas entidades
“defensoras de la libertad de expresión”, ¿qué han dicho sobre esta
determinación? : NADA.
Una
de ellas, de las “honorables” organizaciones, que nos dicen dónde hay o
no libertad, han dedicado casi el 75% de sus últimos comunicados a
criticar a los gobiernos soberanos de Venezuela, Cuba, Ecuador y
Nicaragua. Estamos hablando de la “neutra y objetiva” asociación Reporteros Sin Fronteras.
¿Qué de dónde recibe su principal financiamiento para recorrer con sus “verdades” el mundo?, sí correcto, acertó: de los Estados Unidos.
¿Cuántos
medios, periodistas o entidades y organizaciones ligadas a la
comunicación denuncian sistemáticamente lo que produce el gobierno de
los Estados Unidos (se puede agregar a Europa) en relación a la
libertad de “de vivir si ser espiado “?
El
comunicador ciego, sordo y mudo va conformando un nuevo estilo
periodístico. Estilo que a esta altura, de lo sucedido en los últimos
años en el planeta, pasa a ser la vestimenta de la mentira organizada,
protectora y encubridora del imperio mirador del mundo.
Bien
señala el escritor e investigador, Jacob Bañuelos “Todo pasa por el ojo
de la vigilancia. Es decir, la sociedad tiende a establecer una
vigilancia visual sobre muerte, sexo, identidad, cuerpo, memoria,
comunicación y verdad. La vigilancia es el discurso que pretende dar
legitimidad al ejercicio del poder. La vigilancia como discurso
legitimador del poder. La gran paradoja es: ¿quién vigila a quién?,
¿quién tiene el poder de vigilar? Y otro punto ¿quién realiza la
vigilancia de la vigilancia?. Como respuesta tenemos el establecimiento
de un régimen de co-vigilancia y auto-vigilancia.
Y
describe con profunda crudeza el mundo real, el de hoy al afirmar e
informarnos que “el régimen de la vigilancia cobra forma: circuitos
cerrados de televisión (CCTV), programas de reconocimiento facial,
sensores de proximidad, detectores de movimiento, cámaras infrarrojas,
cámaras robots, secuenciadores de video, sensores de humo, contactos
magnéticos, cámaras de intemperie con radiofrecuencia, cámaras de baja
iluminación con cobertura de hasta 120 m. en total oscuridad, de
interiores visibles u ocultas, cámaras acuáticas, criptografía, red de
inteligencia ECHELON (de Jam Echelon) y ENFOPOL (redes norteamericana y
europea respectivamente, dedicadas interceptar y detectar emisiones
electrónicas y digitales, conversaciones telefónicas, e-mail y msn,
tanto públicas como privadas y el espacio Shengen, lugar de vigilancia
y seguridad creado para control migratorio e inmigratorio en Europa.
El
“Nuevo” periodismo sordo, ciego y mudo no monta un trabajo
comunicacional en sus grandes medios para informar de todas estas
violaciones a la libertad de expresión, hacerlo sería como tirarse un
tiro en sus propios genitales.
Eso sí, crear
medios de comunicación propios, adjudicar radios comunitarias a
diversos sectores sociales o no renovar licencias a canales golpistas,
producen en organizaciones como Reporteros sin fronteras un alto nivel
de preocupación respecto “al fortalecimiento de la democracia”. La
misma democracia que ya mató a 700.000 irakies “para instalar la
democracia”. Una pinturita. (Artículo publicado en ANC-UTPBA)